La idea de Wigiwama surgió cuando le hiciste un tipi a tu hija en su primer cumpleaños. ¿Qué te impulsó a crear tu marca?
¡Esto es fácil! Mi esposo siempre fue quien me animó a salir de mi zona de confort.
¿Cómo combatiste esas voces silenciosas en tu cabeza que te decían que, tal vez, no funcionaría?
Sigo luchando contra esas voces internas, pues, como en cualquier otro negocio, experimentamos altibajos. Durante todo el proceso, mi esposo me brindó un gran apoyo; no tenía ninguna duda de que funcionaría. Además, no estaba sola en esta aventura: comenzamos el negocio con una amiga, y reírnos juntas de nuestros errores nos ayudó mucho a sobrellevar las dificultades y a fortalecer nuestra confianza.